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El dramaturgo Juan Mayorga estrena a pares y lo hace con solvencia
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El dramaturgo Juan Mayorga estrena a pares y lo hace con solvencia

Por José Catalán Deus
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jcdeustelefonicanet/6/6/17
viernes 15 de febrero de 2013, 01:00h

'Si supiera cantar, me salvaría. El crítico' y 'La lengua en pedazos', dos interesantes diálogos dramáticos

Si supiera cantar, me salvaría. El crítico y La lengua en pedazos son dos aportaciones interesantes al teatro de pequeño formato, ese que no va más lejos de dos personajes y un montaje sobrio. Ambas plantean temas serios y bien diversos, la dialéctica crítico-autor en la primera, y la figura polémica e incomprendida de Santa Teresa de Jess en la segunda. No son divertimentos para pasar el rato sino propuestas para la reflexión y el debate con cierta neutralidad de partida que es de agradecer en estos tiempos. Piezas aceptablemente concebidas y realizadas que no aspiran a grandes titulares sino a pblicos cultivados. Enriquecen la cartelera y confirman al autor en nuestro dramaturgia actual.

Por encima de la anécdota concreta que cuenta cada una, hay propuestas maduras entre la banalidad y el oportunismo reinantes. La primera plantea la responsabilidad ante la propia conciencia del trabajo que a cada uno le ha tocado realizar; la segunda, la imperiosa necesidad de hacer lo que uno cree que debe hacer por encima de convencionalismos y conveniencias cortoplacistas. Ambas juntas, algo así como que nuestra aportación al mundo es nuestra propia vida, que hacer de ella algo positivo es la gran tarea revolucionaria, que nuestra existencia cotidiana puede y deber una modesta obra de arte, y que valen más las convicciones que los éxitos sociales.

Si supiera cantar, me salvaría. El crítico plantea la dialéctica a veces aspera e incluso violenta entre el crítico y el autor teatral, dos elementos que quizás sea provocativo situar con igual importancia -aunque así lo hayan hecho grandes intelectuales como Oscar Wilde- pero que al menos se complementan. El autor crea y propone; el crítico juzga y aconseja de forma neutral y profesional para ayudar al pblico. Y al autor, segn Mayorga.

El crítico Scarpia no es muy frecuente en la profesión: ha prescindido de la vida social y el compadreo -al que tan proclive es la farándula- para no verse condicionado en un su independencia, y ejerce esta realmente, con ecuanimidad en el elogio y el disgusto. Tiene dos defectos: paternalismo e inmisericordia, pero en su conjunto parece cumplir rigurosamente el código ético que nadie ha redactado pero que debe estar siempre presente. El autor Volodia vive como los escritores medianamente honrados, atormentado a pesar del éxito, porque es el primero que sabe de los trucos, de los engaños, de la impostura inevitable del oficio.

Scarpia pretende mediante sus críticas demoledoras ayudar a Volodia a convertirse en un autor importante, de los que aportan. Volodia intenta desesperadamente conseguir su aprobación, la nica que se le resiste, la nica que le importa, sin conseguirlo. Vamos a presenciar el choque dialéctico entre ambos, el encuentro decisivo. La trama lo sita en la visita nocturna del autor a la casa del escritor después del estreno y en el momento que este va a erscribir la crítica que se publicará al día siguiente. Con ello se parece demasiado a otra pieza española, El veneno del teatro de Rodolf Sirera, que se repuso en diciembre pasado. Si entonces el recurso nos pareció poco creíble, ahora nos parece menos creíble an. El autor podría imaginado el encuentro de manera menos convencional y con ello habría ganado la obra y el espectador. Porque toda la escenografía se reduce al salón-cuarto de trabajo de Scarpia, un feo decorado que malamente simula una gran biblioteca, en el que apenas se abre una ventana y los personajes pasan el tiempo sentándose y levantándose del sofá y del escritorio, cogiendo y soltando libros, haciendo montoncitos de ellos en el suelo, andando de un lado para otro, ora a la izquierda, ora a la derecha. El rudimento de la teatralidad: cuanto mejor un ambiente más complejo, unos movimientos más auténticos e ingeniosos, ciertas irrupciones humanas, recursos audiovisuales más cuidados.

https://www.periodistadigital.com/guiacultural/ocio-y-cultura/2012/12/09/el-veneno-del-teatro-intoxica-a-mario-gas.shtml

La discusión entre autor y crítico es un texto de calidad, ingenioso y excelentemente documentado, hasta el punto de potenciar la sospecha de que se basa en hechos reales y de que el autor Mayorga se inspira en un crítico real. Pero al irse alargando demasiado sin que pase nada más, la trama se complica con deriva detectivesca y drama personal que se precipita sin brillantez hasta el final. Dice mayorga que es una obra sobre el teatro y también sobre dos seres necesitados de amor y de amistad. Una obra sobre la necesidad (casi nunca confesada) que todos tenemos de un maestro (un maestro es lo que debería ser un crítico) o de un heredero (porque una crítica es una herencia). Una obra sobre nuestra necesidad de ser respetados por aquellos a quienes respetamos. Una obra, también, sobre nuestra necesidad de imaginar otras vidas porque ésta nunca es suficiente.

Repitamos que la dirección y la escenografía nos parecen flojas y lleguemos a los intérpretes de los dos personajes. Juanjo Puigcorbé hace de Scarpia el verdadero protagonista, con muchísima humanidad y excesiva templanza. Pere Ponce presenta un Volodia peor trazado de origen, al que en sus silencios iracundos no se le adivina el as que guarda en la manga.

En definitiva, una producción demasiado barata por debajo del nivel de la pieza dramática, que tiene su punto fuerte en el personaje del crítico y su punto débil en la resolución fantasiosa de la trama. El día que la vimos, el viernes pasado, el teatro tenía tres cuartos de entrada, el pblico parecía interesado y los aplausos finales se situaron a medio camino entre lo habitual y lo entusiasta.

Con este bagaje, nos fuimos el domingo a ver el segundo estreno simultáneo de Juan Mayorga en Madrid. Sólo tuvimos que cruzarnos de acera para, al otro lado del Paseo de la Castellana, entrar en el Fernán Gómez a presenciar
La lengua en pedazos, basado en el Libro de mi vida de esta excepcional mujer, santa, mística, audaz y de una capacidad literaria comparable a los grandes escritores de nuestra lengua, y hablamos de Quevedo o Góngora por no citar al mismísimo don Miguel de Cervantes.

Mayorga presenta un montaje dramático similar al anterior, un diálogo de ficción entre figuras antagónicas, la monja Teresa de Cepeda y Ahumada, que acaba de separarse de su orden para fundar el primer convento de su radical, austera y potente escisión, el Carmelo Descalzo, y un poderoso inquisidor que ha decidido su condena de antemano. Además el autor esta vez dirige el mismo el montaje para evitar las frecuentes incomprensiones de terceras partes -el director, principalmente- que subir un texto a un escenario comporta.

El texto de la pieza esa soberbio; la prosa de Santa Teresa es escomunal; su capacidad narrativa, espectacular; sin duda que una fuerza sobrenatural guiaba su pluma. El inquisidor obviamente resulta más prosaico pero no por ello deja de ser un personaje creíble. Lástima que queden en apenas atisbos sus dudas, porque de exitir tuvo que tenerlas enfrentado a tan veraz, sincero, humilde y descomunal personaje como fue esta monja, monja en aquella época que podría ser profesora en esta, o artista, o activista de su propia causa trascendente que no de las masivas y pedestres de estos días.

El montaje es tan austero o más que el anterior: una mesa de cocina sobre la que hay algunos cacharros y la protagonista está pelando patatas, dos sillas y nada más. Bueno, hay algo más, unos recursos de luz y sonido mejores que discretos quer subrrayan y espacian los 780 minutos de duración ininterrumpida de una escena en la que la autoridad interroga y la acusada responde sobre su vida pasada, su infancia, su adolescencia y juventud, su ingreso en el convento, sus disgustos con lo que ve, su decisión de ruptura para radicalizar su compromiso, para romper con aquellos conventos que no eran más que residencias femeninas donde casi todo ocurría, para lanzarse a la clausura total, a la pobreza absoluta, a la oración permanente.

Es destacable la dirección de actores, especialmente en lo referente a la dicción, al difícil tono a adoptar por un personaje histórico tan conocido. Clara Sanchis está pero que muy bien en papel tan difícil. Un tanto maniquea la maldad del inquisidor, lo cual parece imputable al autor/director y no al actor Pedro Miguel Martínez, de fuerte presencia en el escenario. El corto presupuesto será la razón del desnudo escenario en el que iluminación y sonido poco pueden aportar. Es una buena idea vestir de paisano a nuestra monja y nuestro clérigo pero con todos los respetos nos hubiera gustado más una dramaturgia más compleja de la vida de Santa Teresa que da para algo grande y se queda en un diálogo de carmelitas.

Teresa se nos aparece como personaje a contracorriente, opina Mayorga, intempestivo en su propio tiempo y en el nuestro. Por eso mismo es Teresa necesaria. Su interés -hace falta decirlo?- no depende de la creencia. Como Francisco Brines sobre Juan de la Cruz, pienso sobre Teresa que un ateo, aunque no crea en su mística, puede sentirse fascinado por el ser humano que se apoya en ella. Y puede y debe sentirse interpelado por ese ser humano al fin, y siempre será menos importante lo que nosotros podamos decir sobre Teresa que lo que Teresa pueda decir sobre nosotros. Justificaciones aparte, el que haya que ser valiente para presentar un texto sobre nuestra gloriosa mística, no quita que reseñemos la vergenza que nos da el que sea así, el que esta pacata sociedad de masas no se arrodille ante sus méritos. El 28 de marzo de 2015 se cumplirán cinco siglos de su nacimiento.

VALORACIÓN DE LOS ESPECTCULOS (POR EL ORDEN RESEÑADO) (del 1 al 10)
Interés: 7-8
Texto: 7-8
Dirección: 6-7
Interpretación: 7-8
Escenografía: 5-6
Producción: 5-5
Programa de mano: 5-3
Documentación para los medios: 6-6


Teatro Marquina
Si supiera cantar, me salvaría. El crítico
Autor: Juan Mayorga
Director: Juan José Afonso
Escenografía y Vestuario: Elisa Sanz
Diseño de iluminación: Carlos Alzueta Bengoetxea
Diseño de sonido: Ral Bustillo
Reparto
Scarpia -Juanjo Puigcorbé
Volodia Pere Ponce
Duración: 1h y 10 min.

Teatro Fernán Gómez Sala Dos
La lengua en pedazos
De Juan Mayorga
Hasta el 3 de marzo de 2013
Dirección: Juan José Afonso
Intérpretes Clara Sanchis y Pedro Miguel Martínez
Escenografía y Vestuario Alejandro Andjar
Iluminación Miguel ngel Camacho
Espacio Sonoro Jess Rueda
Diseño de Producción Ana Belén Santiago
Cartel Emilio Torné
Fotografías Sergio Parra
Cello Tomás Garrido
Grabación Musical Tomás Virgós
Ayudante de dirección Laura Puges
Dirección Técnica Amalia Portes
Producción La loca de la casa
Precio: 16
Duración: 80 min.

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