El Museo Reina Sofía presenta medio centenar de obras de artistas españoles realizadas entre 1976 y 1984. Todas menos una son cuadros, algo excepcional en estos tiempos. La muestra titulada Idea: Pintura Fuerza En el gozne de los años 70 y 80, rene telas de Alfonso Albacete, Miguel ngel Campano, Ferran Garcia Sevilla, Juan Navarro Baldeweg y Manolo Quejido, cinco pintores de hoy, plenamente en activo, que en aquellos años representaron individual y colectivamente un impulso modernizador y vitalista, una participación notable de la pintura en el conjunto de esperanzas cívicas que supuso la Transición. Aquel estallido de expectativas ingenuas y alegrías juveniles se consumió y se agotó en los Ochenta y para la década siguiente era ya recuerdo, agostado entre todos y sin que an sepamos por qué y cómo. La iniciativa, por sus significados, por sus valores intrínsecos, por su despliegue espacial y por el lugar que la acoge, es un monumento palpitante para recuperar fuerzas y convertir nostalgias en combustible de un nuevo despegue.
Pocas veces el Palacio de Velázquez del Parque del Retiro se ha vestido tan de gala como en este otoño en que recibe a cinco maduros creadores españoles que en 1976 empujaban plenos de energía juvenil. Albacete, Campano, Garcia Sevilla, Navarro Baldeweg y Quejido vienen a representar, por eso del azar y del destino casi cuatro décadas después, la escena artística española en aquel periodo histórico concreto en el que se produjeron profundas transformaciones sociales y culturales en nuestro país.
Los cinco provienen, de un modo u otro, de una relación con las prácticas conceptuales de los primeros años setenta, y cada uno presenta algo menos de una decena de obras. Son discursos para los entendidos muy diferentes, pero con no pocos puntos de contacto y un innegable tono comn. A la Transición con maysculas, a la vía española a la democracia, se sumaba un verdadero cambio de paradigma estético. En ese contexto, el criterio que les rene en esta exposición no pretende ser en absoluto el de grupo; reclama centrarse en la filiación (post)conceptual de varios de ellos que les lleva de nuevo a la pintura, ya por entonces denostada como arte superado para siempre, así como en su entendimiento de la tradición como fuente de energía, y en la comn voluntad de una reflexión capaz de superar la dicotomía abstracción/figuración.
Se inspiran en la vanguardia moderna (Cézanne, Matisse, Picasso) y en sus continuadores norteamericanos (De Kooning, Motherwell, Jasper Johns). No se trata, como pudo entenderse o interpretarse en su momento, ni de un retorno al orden de las disciplinas clásicas como rechazo a los discursos artísticos de los años setenta, ni de una vuelta a la pintura o al esteticista placer de la pintura, sino de una convergencia programática con su práctica, opina el comisario Montesinos.
La pieza que abre la exposición, -la nica y significativa instalación de todo el conjunto- es Interior V. Luz y metales (1976), de Juan Navarro Baldeweg, y representa un columpio suspenso e inmóvil en mitad del vuelo, anclado en un tocadiscos frente a un ventanal esperanzado. Sugerente introducción a un despliegue a todo lujo espacial -el lujo mayor que cabe en una exposición de arte- en el que se ha huido de acotar a cada artista y se les presenta en una continuidad dialogante que puede servir al visitante para intentar detectar la impronta propia de cada uno. Los expertos dicen que es un juego fácil, a ver a usted qué le parece.
Para el director del Reina, Manuel Borja Villel, es una forma de complementar la reciente propuesta de la colección permanente sobre este período -Mínima resistencia. Entre el tardomodernismo y la globalización: prácticas artísticas en las décadas de los 80 y 90 (ver nuestra reseña), en la que la escasez de obra pictórica era clamorosa. Y a fe que lo hace. Y de una forma y en un espacio que no podían ser más brillantes y adecuados para reflexionar en su relación con corrientes paralelas como el neoexpresionismo alemán o la transvanguardia italiana. La primera impresión es deslumbrante; el recorrido, la confirma; y el balance al final es de una palpable inyección de frescura mental. Lo mejor que puede decirse es que no parece un viaje al pasado, por cercano que sea, sino una cierta plataforma para otear un futuro que puede traer más sorpresas de las que se piensa.
Dice el comisario que la de esta selección es una pintura que incita a pintar y que puede ser tan sugerente como el primer concierto de los Sex Pistols, el 6 de noviembre de 1975, lo fuera para la msica pop posterior. Ojalá sea así, porque las jóvenes generaciones artísticas parecen necesitadas. Junto a esta deseable proyección futura, la principal constatación que sugiere esta muestra es de an mayor consistencia y variedad en la pintura española de la época, más allá de nombres más mimados y propuestas más conocidas. Una vez más cometíamos el error colectivo de buscar allá lo que teníamos aquí.
Una visita imprescindible desde todos los puntos de vista.
Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 8
Despliegue: 8
Comisariado: 8
Catálogo: 8
Actividades complementarias: 6
Programa de mano: 6
Documentación para prensa: 8
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Palacio de Velázquez. Parque del Retiro (Madrid)
Idea: Pintura Fuerza. En el gozne de los años 70 y 80
Del 5 de noviembre de 2013 al 18 de mayo de 2014
COMISARIO: Armando Montesinos
COORDINACIÓN: Gemma Bayón y Natasha Goffman
ACTIVIDADES PARALELAS.- 15 de noviembre, a las 18.00 horas, encuentro sobre varios aspectos relacionados con la muestra, y para ampliar líneas de trabajo anteriores, como la apuntada en la exposición Esquizos de Madrid. Figuración madrileña de los 70, y profundizar en el período, mostrando algunas de sus contradicciones.
18:00h Armando Montesinos. Génesis del proyecto expositivo Idea: Pintura fuerza
18:40h Juan Pablo Wert. La Historia y la Academia en la cultura artística de la Transición
19:00h Mariano Navarro. La mirada crítica
19:40h Mesa redonda.