El Museo del Prado esta vez no expone cuadros sino libros para mostrarse no sólo como la pinacoteca más importante del mundo sino que, al igual que en anteriores ocasiones con sus colecciones de escultura y de tapices, apareciendo como un emporio multidisciplinar de la cultura clásica que ahora aspira también a ocupar lugar destacado entre las bibliotecas españolas para el estudio de la historia del arte. No es que quiera competir con la vecina Biblioteca Nacional, pero sí enseñar con orgullo una parte nunca expuesta de su tesoro. Y complementa con originalidad y distinción las esperadas exposiciones temporales de este otoño: Pasión por Renoir (19 de Octubre), Pintura de los reinos. Identidades compartidas en el mundo hispánico (25 de Octubre) y Rubens (5 de Noviembre).
Para ello, muestra por primera vez al pblico una selección de los ricos fondos de su Biblioteca, 4.500 volmenes exquisitos, un importante fondo antiguo incrementado notablemente en los ltimos años gracias a la adquisición de las bibliotecas de don José María Cervelló y de la familia Madrazo. La selección la forman cuarenta volmenes fechados entre 1500 y 1750, acompañados de ocho importantes cuadros que quieren simbolizar la estrecha relación existente entre el fondo bibliográfico y la colección pictórica.
Sobre la teoría de arte durante el Siglo de Oro español, se expone por primera vez el manuscrito del Comentario de la pintura de Felipe de Guevara. De Francisco Pacheco, suegro y maestro de Velázquez, puede verse su Arte de la pintura (1649) y el retrato que su yerno le hiciera.
El tercer apartado, Bibliotheca imaginis (Biblioteca de la imagen), señala el destacado papel que las ilustraciones de los libros tuvieron en el arte europeo de la Edad Moderna. En primer lugar las cartillas de dibujo, que fueron un elemento esencial en el aprendizaje de los artistas. También se exponen ediciones ilustradas de las Metamorfosis de Ovidio (1595) y la Iconologia de Ripa (1603). Las primeras colecciones pictóricas, primero en manos de las nobleza y la realeza y más tarde de acceso pblico, fueron conocidas en toda Europa gracias a libros como el Prodromus (1735), con el que se cierra la muestra. La exposición, que comienza con la primera gran obra teórica que codificó los principios de la pintura renacentista La pittura, de Alberti termina con el nacimiento de la institución que marcará la evolución de las artes plásticas en la Edad Contemporánea: el Museo. Y se incluye el célebre El archiduque Leopoldo Guillermo en su galería de pinturas de David Teniers, uno de esos cuadros de cuadros que nos han llegado como testimonio de las primeras colecciones que en Europa hubo.
Bibliotheca Artis: Tesoros de la biblioteca del Museo del Prado
Museo del Prado, Sala D (Edificio Jerónimos)
Comisario: Javier Docampo, Jefe del rea de Biblioteca, Archivo y Documentación del Museo Nacional del Prado
Del 5 de octubre de 2010 al 30 de enero de 2011.