Nació en París hace cincuenta años. Hija de una violinista hngara exiliada y de un ingeniero judío de origen rusoiraní. Comienza como actriz pero en 1987, su primer texto, Conversations après unenterrement, obtiene el Premio Molière a la mejor pieza teatral. En 1994 estrena Art, su obra más conocida, en Berlín y París,recibiendo tres Molière, al mejor autor, a la mejor obra teatral y a la mejor producción, a los que se han sumado galardones a la mejor obra en Londres y a la mejor obra extranjera en Berlín, entre muchos otros.
Esta Une pièce espagnole es su penltima obra teatral. Comedia de la buena, es decir, una pieza que no encaja en esa vetusta dicotomía comedia-drama, porque es como la vida, risas y penas, sobre todo algunas sonrisas y mucha nostalgia inconfesable por el paso del tiempo, por lo imperfecto de todo, por nuestros defectos y la fragilidad de la vida. Usa el viejo pero efectivo y bien difícil truco del teatro dentro del teatro, pero para demostrarnos su oficio, lo complica an más, y nos presenta una situación de teatro dentro de teatro a su vez dentro del teatro. Tres niveles resueltos con la mayor simplicidad, toda una lección dramática.
Estamos ante una aguda reflexión, convenientemente no explicitada, sobre el teatro en general y los actores en particular, sobre las relaciones madre-hija, sobre el odio-amor entre hermanos, sobre la inevitable crisis de pareja en la edad madura, y sobre los caminos divergentes del optimismo y el pesimismo aplicados a la vida cotidiana: el nuevo amor de la madre es un genial administrador de fincas, personificación de la mesura, del sentido comn y de las ganas de sacar partido a esto que llamamos la propia vida. Por el contrario, el marido de la hermana insatisfecha no consigue sacar fuerzas de flaqueza para poner al mal tiempo buena cara, y se refugia en esa ironía de la segunda edad repleta de cinismo y amargura, recitada permanentemente junto a una botella medio vacía.
Y nada más: nos van informando de quiénes son y cómo ven las cosas; los actores se convierten en sus personajes; se hablan a sí mismos, dialogan, discuten, ríen y lloran. Pasa hora y media sin que te des cuenta. Yl a hermana insatisfecha termina de ensayar su personaje: Esperaba algo, como siempre se espera de la vida desde que damos un paso; todos esperamos algo de la vida, algo que no tiene nombre y que no sabemos qué es, una especie de atenuación de la soledad, de alguna manera, algo austero incluso, un privilegio personal. Y la señorita Wurtz, que así se llama el personaje que ensaya el personaje de la hermana insatisfecha que representa una de los cinco actores franceses que ensayan una pieza española (creo que ahora sí está bien escrito el galimatías), se pone al piano y comienza a interpretar el preludio nmero cinco de Mendelsson Bartoldi. La obra está a punto de terminar.
Xicu Masó (Fernando) es sin duda el extraordinario líder de un gran reparto. Su personaje es por lo menos tan real como la vida misma, sino más. Ramon Madaula (Mariano) nos gustó, por fin un bebedor empedernido en escena, y no un borracho tambaleante. Maria Molins (Nuria), Cristina Plazas (Aurelia) y Mònica Randall (Pilar) son tres mujeres de verdad, y no como las de la ópera Fausto-Arrabal, mujeres de pacotilla al servicio del panfleto de género y la discriminación positiva.
La traducción de Fernando Gómez Grande funciona sin chirridos, no en vano acumula una consistente experiencia. Suponemos que no es culpable -y que se habrá opuesto con todas sus fuerza- de la errónea y oportunista traducción del título, que cambia Una pieza española por Una comedia española, con todo lo que implica. El uso de la clasificación de comedia como género dramático es erróneo y equívoco, y me parece que no se da en otros idiomas. Sencilla pero suficiente la escenografía de Xavier Millán. Bueno el vestuario, que tiene cierto protagonismo. Iluminación y sonido no se hacen notar, signo siempre de calidad.
En fin, una pieza redonda. Sin mensaje, sin matute, con contenido, con sentimiento. Otro triunfo catalán en las tablas madrileñas.
Una comedia española
de Yasmina Reza
Traducción de Fernando Gómez Grande
Dirección de Silvia Munt
Reparto (por orden alfabético)
Mariano: Ramon Madaula
Fernando: Xicu Masó
Nuria: Maria Molins
Aurelia: Cristina Plazas
Pilar: Mònica Randall
Equipo artístico
Escenografía Xavier Millán
Vestuario Patricia Monné
Iluminación Lionel Spycher
Sonido Damien Bazin
Vídeo Joan Riedweg
Colaboración al piano Inés Borràs
Ayudante de dirección Raquel Tomàs
Ayudante de iluminación Carles Borràs
Ayudante de vídeo Sergio GarcíaClamart
Coproducción
Centro Dramático Nacional
Teatre Nacional de Catalunya
y Bitò Produccions
con la colaboración del Centre dArts Escèniques de Terrassa (CAET)
Teatro Valle Inclán, Madrid.
Funciones del 13 de febrero al 29 de marzo de 2009
De martes a sábados, a las 20.30 h
Domingos, a las 19.30 h
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