guía cultural

El Prado ‘expone’ una muestra de sus visitantes actuales, por J.C.Deus

José Catalán Deus | Viernes 07 de octubre de 2011

Miles de personas pasan por el Prado cada día. En sus tres siglos largos de existencia habrán sido muchos millones. Nada se sabe de ellos, lo que buscaban, lo que encontraron. De forma pionera la dirección del Museo ha querido ocuparse por una vez del otro lado del espejo, de los espectadores de sus cuadros, una especie de homenaje al pblico que contempla lo que atesora. Casi 500 visitantes colaboraron con el el equipo de Francesco Jodice para realizar dos obras una videoinstalación y un vídeoclip- que ya están expuestos en dos lugares estratégicos del museo. Todo es espectáculo y no lo son menos los mismos espectadores.

Quien a menudo visite centros culturales, auditorios y museos podrá haberse sentido tentado por observar a los que observan, por el fascinante y heterogéneo mundo que forma el pblico consumidor de cultura en nuestras urbes. Confesamos que más de un vez hemos prestado mayor atención a la gente que mira que a la obra expuesta. Es un desfile curioso, monotonías salpicadas de excepciones, de gentes con algo en comn y mucho diverso. Para mirar a la gente de la calle siguen sirviendo las terrazas. Ésta de los museos es gente de la calle con un cierto toque que Jodice ha captado: un punto de sensibilidad, de refinamiento.

Jodice, un napolitano instalado en Milán y nacido en 1967, ha colocado su videoinstalación proyectándose en las hornacinas de las conocidas como galerías jónicas de la planta baja del Museo, frente a los ventanales siempre tapados con sus contraventanas venecianas que dan al Paseo del Prado. Son cinco proyecciones sincronizadas por las que desfilan todos los visitantes que se sometieron desinteresadamente al objetivo del artista a través de sus retratos en movimiento, de primer plano y cuerpo entero. Fueron seleccionados en las colas de entrada, se les invitó a cenar en la cafetería hasta que el museo cerrara, y se rodó en el silencio y la quietud de la noche.

De noche, se abrirán las contraventanas de la galería a ras del suelo, y las proyecciones podrán verse desde el exterior, el tramo del Paseo del Prado que bordea la fachada principal del museo. Algo digno de verse, para exquisitos buscadores de lo extravagante, de lo curioso, de lo efímero, de lo simbólico. El proyecto quiere compartir con la calle este fragmento de la vida del Museo, y Jodice defiende la idea de explotar las posibilidades del Museo utilizando los espacios pblicos como una prótesis de las tradicionales áreas de exposición.

En cuanto al cortometraje de cinco minutos de duración, sale al encuentro del pblico del Museo en una zona de paso de la primera planta, junto a las salas de Goya. Jodice funde al visitante con la obra de arte mostrando parejas, familias, jóvenes, individuos de toda clase y condición, en mudo contraste con algunos de los cuadros más admirados. Una versión de este breve corto será proyectada a partir del 7 de octubre en 400 salas de cine de Madrid, Zaragoza, Almería, Cádiz, Málaga, Barcelona, lava, Bilbao, Oviedo, Gijón, Logroño, Albacete, Alicante, Valencia, La Coruña, Vigo, Fuerteventura, Las Palmas y Tenerife. Así la obra de arte afecta como un virus a un espacio tradicionalmente dedicado al cine, obligando al pblico, potencialmente no habituado al arte, a enfrentarse a él.

Con la proyección de esta fotografía en movimiento, grabada en alta definición, el artista quiere plasmar cierta memoria de la presencia breve de los visitantes, registrar el testimonio de ese espectador que cada día vive la experiencia del arte en el Prado y construir una enciclopedia visual de una selección aleatoria de la gente que mantiene vivo el Museo: el espectador se convierte en la obra de arte.

El artista nos explicó que no hubo demasiada planificación y que la muestra fue un tanto aleatoria. Sólo hubo una exigencia comn a todos los figurantes desde el inicio: procurar no sonreír, evitar esa manía omnipresente de la fotografía popular, esa obsesión por aparentar contento en toda instantánea: simulación en vez de veracidad. Le parece a Jodice que la foto más importante de la historia es la de los astronautas en la Luna y que afortunadamente no se les ocurrió posar soriendo (ni corear pa-ta-ta).

Jodice, un documentalista de las multitudes que trabaja a partir de suma y contraste de individualidades, de comparaciones y referencias entre lugares diferentes, dice rendir así tributo a los centenares de millones de visitantes que han admirado las colecciones de los museos a lo largo de la historia. Y podría haber encontrado una veta de oro, un nicho en el poblado mundo de la fotografía artística. Aplicar la fórmula a otros museos de Madrid, de Europa, del mundo. Incluso propone que su trabajo podría ser la base para la construcción de un archivo de la presencia del espectador, un atlas humano del Prado, como si las obras vieran a sus visitantes, una memoria histórica del Prado humano. Un sondeo, una cata cada 25 años, cada generación. Y realizada por artistas diferentes, con ojos diferentes y herramientas distintas para captar el Zeitgeist de un lugar, el espíritu del Prado.

Puestos a ello podría un día fundarse un Museo de los Visitantes de Museos del Mundo. Spectaculum Spectatoris, el espectáculo de los espectadores.

Aproximación a la instalación (del 1 al 10)
Idea: 8
Interés: 7
Despliegue: 8
Realización: 7

Video-instalación: Spectaculum Spectatoris

Vídeo del artista comentando el proyecto

MUSEO DEL PRADO
El Prado por Francesco Jodice
Patrocinado por Acciona
Hasta el 8 de enero de 2012
El autor hará una introducción a su obra el 8 de octubre de 2011, sábado. 19.00h.