guía cultural

Kafka a la octava potencia, por J.C.Deus

José Catalán Deus | Lunes 17 de octubre de 2011

Franz Kafka escribió, cuando andaba por los 33 años de edad y Europa sufría la primera guerra mundial, este relato que no pudo terminar y que no vio publicado. Quién iba a decir a aquel oscuro empleado checo que El proceso se convertiría en vértebra de la literatura moderna, analizado de mil maneras, reverenciado con unanimidad, indiscutible y misterioso jalón para comprender los cataclismos del siglo XX. De tan conocido y tan versionado, parecería imposible sacar algo nuevo de este texto, pero Andreas Kriegenburg ha logrado una adaptación teatral impresionante que estrenada hace tres años en Munich ha visitado ahora Madrid gracias al ciclo Una mirada al mundo del Centro Dramático Nacional.

Esta excepcional producción tiene dos ases en la manga. Una escenografía deslumbrante basada en un escenario giratorio con el mecanismo de una noria, que mientras gira cambia continuamente de plano de la horizontalidad a la verticalidad completa, y un protagonista multifacético, uno y óctuple al mismo tiempo, interpretado conjunta y alternativamente por los ocho actores en escena, todos con el mismo traje, todos con el mismo bigote, todos Joseph K., sin dejar de ser fräulein Brstner o el tío Karl, el abogado Huld, la enfermera Leni o el pintor Titorelli.

Si suele ser cierto que el primer golpe de vista al levantarse el telón ya lo dice todo de una obra, Kriegenburg golpea desde el inicio con una contundencia pocas veces vista en un escenario. El lento y continuo movimiento de la noria central, -un ojo de gigante, una escafandra espacial- obliga a los actores a una escenografía en tres dimensiones que a su inmensa dificultad ana una fascinante belleza, una ruptura de la dramaturgia convencional, una danza que parece desafiar a la gravedad y que por sí sola ya sita a la trama en ese contexto sobrenatural, fantasmagórico y alucinatorio que justamente le corresponde.

Originalidad absoluta, pero no de la que pretende manipular, onnubilar, chirriar por chirriar. Originalidad muy medida y meditada, muy oportuna y conveniente: creatividad al servicio de la idea. El director maneja el extraño artefacto que conforman este rotar de la horizontalidad a la verticalidad por un lado, junto a un protagonista colectivo pero nunca homogéneo por el otro, con precisión absoluta. Y construye un auténtico milagro que hipnotiza hasta el final, a pesar de la duración excesiva del espectáculo, la inconsistencia del segundo acto a causa de la alegoría de las puertas de la ley, el esfuerzo sobrehumano de seguir unos subtítulos muy deficientes, y otras penalidades que el espectador debe aceptar a cambio de una excepcional experiencia.

El misterio Kafka, la fascinación kafkiana en su más alto exponente. Qué tiene de indiscutible este judío checo que escribía en alemán y murió tuberculoso con poco más de cuarenta años, que fue en vida un escritor frustrado y que pidió a su mejor amigo que se encargara de destruir todos sus escritos? Contemporáneo del Ulises de Joyce, La montaña mágica de Mann o Viaje al fin de la noche de Céline, El Proceso detecta el momento en el que la humanidad pierde la escala humana y la masificación irrumpe imparable. Narra en sus peripecias externas la tragedia del individuo moderno, pero lo hace además y sobre todo en su dimensión interna, con sus propios ojos alucinados, con su propio corazón acongojado, con su propio cerebro ya roto, ya estremecido por el vendaval de paranoias y obsesiones, de esquizofrenias, angustias, ansiedades, manías y depresiones que ya no pararía de soplar una vez resuelta la subsistencia sobre el mundo occidental con creciente intensidad hasta nuestros días.

Excepcional interpretación coral, uno para todos y todos para uno. Original uso de las posibilidades acsticas actuales, en las inflexiones de voz a través de los micros individuales y del sampleado gutural de los actores. Exquisita caracterización de actores y actrices en papeles del género contrario, ocho figuras trajeadas, ocho bigotes, un sólo Joseph K verdadero. Ni una concesión a lo convencional, a lo trillado, en el movimiento en escena. Sombras muy sugerentes gracias a una buena iluminación. La msica contribuye al espectáculo total. Y elevando todo a su máximo rendimiento una producción ejemplar, la del Mnchner Kammerspiele.

Andreas Kriegenburg, que fue en su primera juventud un simple carpintero en la Repblica Democrática Alemana, demuestra talento y merece nuestros sinceros elogios por esta versión de un documento tan actual -aunque ciertamente pesimista- sobre la condición humana. Los conocimientos secretos del pintor Titorelli sobre la justicia, los jueces, los tribunales y el mismísimo tribunal supremo son de actualidad apabullante. Su conocimiento del funcionamiento judicial y sus consejos sobre la imposibilidad de conseguir una absolución real, y la posibilidad de salir indemne gracias a una absolución aparente o en su defecto a una prórroga indefinida, quizás podrían incluirse como prólogo sugerente al Código Penal.

Tras el penoso desencuentro que supuso Más menos cero de Cristoph Marthaler, segunda entrega del ciclo, esta tercera está sin duda a la altura de La costa de la utopía de Tom Stoppard, que inauguró la presente edición de Una mirada al mundo. La cuarta y ltima entrega será la polaca Entre nosotros todo va bien (del 4 al 6 de noviembre próximos).

VALORACIÓN DEL ESPECTCULO (del 1 al 10)
Interés: 8
Adaptación: 7
Dirección: 9
Interpretación: 8
Escenografía: 9
Producción: 8

TEATRO VALLE-INCLN | UNA MIRADA AL MUNDO
El proceso (Der Prozess) de Franz Kafka
Adaptación teatral de la novela, dirección y escenografía Andreas Kriegenburg

Vestuario Andrea Schraad
Iluminación Bjrn Gerum
Dramaturgia Matthias Gnther
Msica Laurent Simonetti (19592008)
Producción Mnchner Kammerspiele

Reparto
Walter Hess
Sylvana Krappatsch
Lena Lauzemis
Oliver Mallison
Stefan Merki
Annette Paulmann
Katharina Schubert
Edmund Telgenkämper

Espectáculo estrenado el 25 de septiembre de 2008
Duración: 3 horas, incluido intermedio.
Idioma: alemán, con sobretítulos en castellano.
Viernes 14 a domingo 16 octubre 2011.