Eroféiev está adelantando su propio final veinte años después de publicada esta obra con fama de trasgresora, amoral apología del alcoholismo en su extrema radicalidad. ngel Facio abunda en esta imagen heroica de la senda infernal del borracho crónico. Se busca la risa cínica, la complacencia hipócrita, todo menos caer en la moralina, en presentar el horror como horror y el mal como malo.
La obra no resulta agradable. Tampoco resulta creíble del todo. Pero contiene esa carga relativista, esa indiferencia disfrazada de tolerancia que conforma la óptica imperante en la que es cómodo mantenerse. El espectador acepta los desvaríos de un bebedor compulsivo que consume botella tras botella de lo que le echen, y que empalma desvanecimientos con resacas como noches con días: Su elección termina presentada como sabia, culta y hasta superior a la vida gris y arrastrada del comn de los mortales. Qué mentira falaz, qué exceso literario! El delirium tremens pasa por análisis lcido. El pblico bebe del cáliz hasta los posos y sale por la puerta deseando cambiar de tema.
Primero pensamos que ngel Facio había forzado la santificación del bebedor en detrimento de la denuncia social que comportaba, pero la consulta del texto original nos ha llevado a rectificar. Facio parece fiel al espíritu burlesco, al mensaje justificador y al significado nihilista que el autor dió a su novela. Otra cosa hubiera sido ir más allá de Venedikt Eroféiev y leer entre líneas el mensaje angustiado, el grito de dolor camuflado de sarcástica carcajada de quien se ahogó en alcohol para cauterizar su inmenso dolor por él mismo y por su tierra.
La escenografía no está mal, aunque sobra manida humareda y son malos los recursos que indican la llegada a las sucesivas estaciones del trayecto (letreros en cirílico, altavoces en castellano) Nicolás Bueno mantiene la tónica correcta que mostrara en En la roca, de Ernesto Caballero, dirigido por Ignacio García en esta misma Sala Pequeña del Teatro Español. En cuanto al vestuario, podría aprobarse a excepción del conjunto blanco que luce el angelito. El vídeoclip final, con el doblaje chistoso de Lenin, Troski y las imágenes de la revolución de octubre, querría ser irónico pero resulta histriónico.
Los dos intérpretes han acompañado a Facio en todos o casi todos estos trabajos. Alfonso Delgado sólo aprueba en su Eroféiev, más literario que realista. Sergio Macías suspende en su Ecanus angelical -su aparición en el escenario al comenzar la obra es desafortunada- y en el desafío de interpretar sucesivamente seis papeles secundarios a los que no basta poner prótesis y falsetes para que resulten creíbles.
Algo falla más allá de nuestros reparos moralizantes, de que sea una apología buenista de la droga dura legal. No consigue involucrarnos. Fatiga un esfuerzo en balde.
VALORACIÓN DEL ESPECTCULO (del 1 al 10)
Interés: 6
Adaptación: 5
Dirección: 5
Interpretación: 5
Escenografía: 6
Producción: 4
Teatro Español
MOSCÚ CERCANÍAS
Basada en la novela Mosc-Petushkí de Venedikt Eroféiev
Dramaturgia y dirección: ngel Facio
Del 6 de octubre al 6 de noviembre
Reparto
Alfonso Delgado Eroféiev, borracho
Sergio Macías Ecanus, ángel
Maître, abstemio
Catalina, deficiente
Mitrich, abuelo
Semiónich, revisor
Decembrista, funcionario
Daria, madre frustrada
Equipo artístico
Escenografía: Nicolás Bueno
Vestuario: Begoña del Valle-Iturriaga
Iluminación: Jaime Llerins
Videoescena: Javier Quintanilla
Msica original: Panxo Barrera
Ayudante de dirección: Alfredo Angarita Barón
Producción ejecutiva: Teresa Castellanos
Producción: Teatro Español
Duración del espectáculo: 1h. 50 min.