Probablemente usted como nosotros nunca antes había oído hablar del síndrome de Mnchhausen por poderes, un enigmático y aterrador trastorno que da título a la obra. Mejor incluso, porque así la anécdota de la trama no le impedirá captar el fondo de la cuestión: la infelicidad en el seno de la familia, supuesto refugio feliz de un mundo hostil. Y la causa de esta infelicidad que no es otra que la ausencia de amor, la incapacidad de querer transmitida de padres a hijos a lo largo de generaciones. Cosas de las que nunca antes se hablaba y hoy están en el origen de la crisis total de la familia, no sólo de la tradicional, sino de las que quisieron ser alternativas.
la autora de esta magnífica obra teatral ha puesto sus destacados dotes de observación al servicio de un drama familiar donde la imposibilidad de querer afecta ya a tres generaciones que conviven bajo el mismo techo, tres mujeres -abuela, madre e hija- que sufren esta desgracia y no pueden evitarlo. Como explica Lucía Vilanova, Mnchhausen es el retrato de una familia profundamente infeliz. Una familia en que las mujeres, víctimas y, a la vez, verdugos, manifiestan que no cabe compasión entre ellas. Retrato de un matrimonio enfermo que, lejos de cortar su relación enferma, la perpeta a base de constantes adaptaciones dolorosas. Retrato de un sistema patológico de relación inquietantemente usual y perceptible en nuestra sociedad que supone la prisión en un círculo vicioso y perpetuo.
Y es aquí donde entra el síndrome de Mnchhausen por poderes, un raro trastorno hace pocas décadas detectado que consiste en que un adulto provoca enfermedades a un niño que está bajo su control, una extraña forma de maltrato infantil que puede llegar al homicidio con premeditación y alevosía. Casi siempre es la madre, lo cual da al comportamiento tintes horripilantes. El padre suele tener poca presencia dentro de la familia y la educación de sus hijos, de tal manera que le resulta imposible detectar que es su esposa la que simula los síntomas de enfermedad del niño, añadiendo sangre a su orina o heces, dejando de alimentarlo, falsificando fiebres, administrando sustancias para inducir vómitos o diarrea.
Un gran texto teatral, que hace recordar a los grandes maestros norteamericanos de mediados del siglo pasado, al tranvía llamado deseo, a la gata sobre el tejado de zinc. Personajes que se definen hablando; diálogos medidos, llenos de violencia y dulzura, como los de la vida corriente; monólogos restallantes, llenos de ingenio. Una escenografía poderosa, clásica de tan moderna, de líneas y luces, de paneles y niveles, de ambientes vacíos y muebles escasos, con un patinete de sueño, que saca un provecho feliz de las posibilidades técnicas de este magnífico teatro Valle Inclán, de su sala Francisco Nieva. Una dirección coherente de principio a fin en los tiempos y las pausas, que ordena los elementos artísticos y humanos con precisión germana y consigue un producto casi perfecto. Todo es como debe ser: iluminación, vestuario, una msica misteriosa que recuerda a Jhon Tavener, un vídeo impactante.
Lástima que se nos escapara la presencia de Lucía Vilanova en el ltimo ciclo Los Abadías con una obra titulada Torvaldo furioso. De todas maneras no hace falta para, a la vista de lo visto en la sesión de ayer de Mnchhausen, augurar y desear una fructífera carrera como autora dramática a esta mujer de 50 años que inicia con ímpetu una nueva etapa. No se apoya en autores clásicos para realizar adaptaciones oportunistas. Permanece atenta al aquí y ahora que es lo que más necesitamos en nuestros escenarios. Equilibra humor y llanto. No practica el chiste fácil ni la lágrima trompicada. Y parece no tener prejuicios ideológicos, políticos ni sociales. Una bicoca.
VALORACIÓN DEL ESPECTCULO (del 1 al 10)
Interés: 7
Texto: 8
Dirección: 7
Interpretación: 8
Escenografía: 7
Realización: 7
Producción: 8
CENTRO DRAMTICO NACIONAL
Mnchhausen, de Lucía Vilanova
Dirección, Salva Bolta
11 de noviembre a 23 de diciembre de 2011
Teatro Valle-Inclán | Sala Francisco Nieva
Plaza de Lavapiés s/n, 28012 Madrid
Equipo artístico
Texto Lucía Vilanova
Dirección Salva Bolta
Escenografía Paco Azorín
Vestuario Ikerne Giménez
Iluminación Luis Perdiguero
Msica y diseño de sonido Luis Miguel Cobo
Vídeo Eduardo Moreno y Emilio Valenzuela
Ayudante de dirección Luis Luque
Reparto (por orden alfabético)
Nik I, David Castillo
La madre, Carmen Conesa
El padre, Adolfo Fernández
La abuela, Teresa Lozano
Sofía, Macarena Sanz
Nik II, Samuel Viyuela
Estrella, Ileana Wilson
Producción: Centro Dramático Nacional
Esta obra ha sido Premio Assitej-España 2007, una asociación cultural, cuyo objetivo es promover el desarrollo del teatro para la infancia y la juventud en España.