Quizás todos ustedes han visto Tío Vania alguna vez. Ocho personajes que barruntan el terremoto revolucionario a punto de estallar en la Rusia de los zares, pero que lejos de perderse en reflexiones políticas en pos de una imposible solución colectiva, presentan un mosaico de vidas corrientes por el que desfilan algunos de los temas eternos y de las preocupaciones comunes de todos nosotros: qué es la vida, qué hacemos aquí, a dónde vamos, a qué podemos aspirar, cómo realizarnos, cómo superar este doloroso tránsito teñido de rutinas e ilusiones. Cada uno enfrentado a sus dilemas, sin que ninguna revolución pueda resolverlos.
Por todo ello, este hermoso drama ruso no necesita actualizaciones ni descontextualizaciones, nuevas lecturas ni arriesgadas versiones. Comprendiéndolo así, el director se ha limitado a servir la trama con fidelidad, con economía de medios y con un trabajo actoral sin lucimientos gratuitos. Y hay que decir que el enfoque resulta eficaz.
La escenografía es mínima pero es eficaz. El cuadrilatero de abedul rojizo donde se desarrolla la acción es un detalle de buen gusto. El bosque inmóvil al fondo, un buen recurso, y el movimiento de los actores, siempre preciso. Teniendo como tenemos especial manía al habitual abuso de movimiento de sillas en escena, puede comprenderse que sea nuestro principal reparo junto a el nico recurso innovador de la obra -la imagen onírica de Helena Andreievna siendo vestida por sus dos enamorados bajo una crudísima luz roja-, que puede juzgarse de disgresión. Quizás el sinfónico final se alarga dos minutos de más. Pero en el espacio sonoro, con nuestro querido pianista Enaudi, en la iluminación y en el vestuario, no hay nada que objetar sino todo lo contrario.
Esta compañía es muy destacable dentro del panorama teatral español. Veterana, estable, y a la vista de este trabajo, dialogante y culta. Con una media de doscientas representaciones anuales, compagina sus giras en España con una amplia proyección internacional. Su trabajo es variado, desde textos clásicos a autores contemporáneos, con improvisación en vivo y humor directo. A ellos y a otros como ellos les toca hacer frente a la burbuja de la culturilla subvencionada. Pueden hacerlo.
Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 7
Versión, 8
Dirección, 7
Interpretación, 7
Escenografía, 7
Producción, 8
Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid
TÍO VANIA
Un proyecto de LOM-IMPREBÍS
Con dirección de Santiago Sánchez
Del 11 al 22 de enero de 2012
REPARTO
Helena Andreievna, Rosana Pastor
Doctor Astrov, Carles Montoliu
Tío Vania, Sandro Cordero
Sonia Xus, Romero
Profesor Serebriakov, Vicente Cuesta
Marina, Paca Ojea
Teleguin, alias Gruyere, Carles Castillo
María Vassilevna, Carmen Arévalo
EQUIPO
Espacio sonoro, Victor Lucas
Diseño de escenografía, Dino Ibáñez
Diseño de vestuario, Elena S. Canales
Diseño de iluminación, Rafael Mojas, Félix Garma
Comunicación, CULTPROJECT
Producción, Ana Beltrán
Ayudantía de dirección, Carlos Lorenzo
Versión y dirección, Santiago Sánchez.